La heroica resistencia de Lautaro

Escrito por intentodeobjetividad 07-02-2013 en General. Comentarios (0)
Pocos fueron los pueblos que ejercieron una exitosa resistencia contra la invasión española ya que la diferencia tecnológica era abismal. Los europeos hace mucho tiempo habían descubierto el uso de diversos metales además poseían armas de fuego y artillería.  En cambio los indígenas casi no poseían protección y sus armas eran en su mayoría sin filo. Increíblemente el aguerrido pueblo araucano logro resistir e incluso contraatacar. 



A principios del Siglo XV, comenzó la conquista española a América. Los grandes imperios Azteca e Inca cayeron por hábiles estratagemas políticas, la lucha armada fue muy poca contrariamente a lo que podía suponerse. Los mayas  resistieron mas porque no poseían una administración unificada pero finalmente sus ciudades cayeron una a una. Aun quedaban miles de pueblos indígenas pero los principales habían sucumbido. Los siglos siguientes serian de gran sufrimiento para los nativos, las enfermedades y la esclavitud mermaron mucho su población. Ni siquiera las revoluciones criollas contra el Reino de España cambiaron demasiado su trágica situación.

Diego de Almagro junto a Francisco Pizarro y  Hernando de Luque fueron los ejecutores de la invasión a los incas. En 1537 Almagro decidió avanzar al actual territorio chileno pero la falta de riquezas en estas tierras y la ambición de  Pizarro, provocaron su regreso.  Poco después comenzó la guerra civil entre ellos dos donde Almagro fue derrotado y ejecutado.  Pedro de Valdivia emprendió la conquista del territorio chileno cuatro años después. En 1541 fue fundada Santiago del Nuevo Extremo pero poco después fue incendiada por los indígenas.  A pesar de eso, Valdivia no decidió el abandono de la ciudad y continúo su avance hacia el sur.  En 1550 se produjeron los primeros encuentros con los nativos: las Batallas de Andalién y Penco donde el Toqui (líder militar) araucano Ainavillo fue derrotado. Progresivamente en los territorios conquistados nacieron nuevas ciudades: Concepción La Imperial, Valdivia , Villarrica y Los Confines.



Como era habitual, muchos niños indígenas fueron capturados para ser convertidos en yanaconas (sirvientes).  En 1546 los hispanos habían atrapado a un niño llamado Leftraru  que fue rebautizado como Felipe Lautaro. Sus buenas habilidades de lucha le permitieron ser paje (ayudante) de Valdivia y por ende presenciar los enfrentamientos mencionados. Después de la Batalla de Penco, a los indios prisioneros se les corto la nariz y una mano como escarmiento, luego fueron liberados. Lautaro observo horrorizado esa situación, la decepción y la furia se adueñaron de él. En 1552 decidió fugarse acompañado de un caballo y una trompeta de guerra. Esta actitud no sorprendió a los españoles y ni siquiera intentaron perseguirlo. Después de una larga cabalgata, Lautaro conto su historia a los loncos (lideres) indígenas.  Al principio surgió la natural sospecha de que era un espía español pero pronto se gano el favor de su pueblo, gracias a su buena oratoria.  Lautaro  asumió el mando militar y comenzó la profesionalización de su numeroso pero desordenado ejército.  Él conocía mucho sobre el arte militar debido a su crianza y aprovecho cada uno de sus conocimientos. Lautaro enseño a sus soldados a cabalgar, disciplinamiento, formaciones defensivas contra la caballería enemiga y tácticas de emboscada además creo grupos de espías. El disciplinamiento de su ejército incluía la jerarquización y el reemplazo del ataque masivo por una nueva táctica. El toqui conocía a la perfección las debilidades de sus  tropas y las supo subsanar.

Meses después, el joven toqui tendría su gran prueba de fuego enfrentándose a su antiguo líder, Pedro de Valdivia.  Los espías le habían informado que el  gobernador de Chile se dirigía al fuerte de Tucapel. La fortificación se ubicaba naturalmente en una elevación del terreno y estaba rodeado de bosques.  Era el lugar perfecto para presentar batalla. Lautaro engaño al líder de los refuerzos de Valdivia para que no acuda a su encuentro y después destruyo el fuerte.  Las tropas araucanas contaban con 6000 personas mientras los españoles tenían 50 soldados rasos y alrededor de 2500 yanaconas. El 25 de Diciembre de 1553, Valdivia llego hasta la ubicación del fuerte, no había recibido un solo ataque indio durante su viaje y esto lo extrañaba bastante. Decidió  establecer su campamento allí y esperar refuerzos.  En ese momento, sonó una trompeta a lo lejos y las tropas araucanas atacaron desde los bosques. Valdivia ordeno a sus distraídos soldados como pudo y resistió el embate indio. Otro sonido de trompeta marco la retirada indígena pero un nuevo contingente ataco. La situación se repitió varias veces y las cansadas tropas hispanas estaban perdiendo muchos hombres. El propio Lautaro asesto el golpe definitivo cuando ataco por un flanco produciendo el desbande. La retirada fue desastrosa, los pantanos atascaron a los pocos jinetes que habían logrado sobrevivir, entre ellos Valdivia. Los araucanos sufrieron 2000 bajas pero acabaron con todos los soldados enemigos. El final exacto del español es dudoso aunque posiblemente fue torturado y ejecutado. El cráneo de Valdivia fue tomado como trofeo.



Después de varias semanas de celebración, nuevos clanes araucanos se sumaron a Lautaro que logro reunir aproximadamente 10.000 hombres que avanzaron hacia la principal ciudad española de la zona, Concepción.  Francisco de Villagra había asumido la gobernación interina e iba a su encuentro con 150 jinetes, 20 arcabuceros, alrededor de 1000 yanaconas y 6 cañones. En la mañana del 24 de Febrero de 1554 se produjeron algunas escaramuzas.  La batalla definitiva fue en una planicie cortada a la derecha por un precipicio y a la derecha por espesos bosques. Lautaro repitió su táctica y entre los arboles aparecieron miles de mapuches con un grito ensordecedor.  En el atardecer de ese día la lucha aun continuaba. Villagra había sido capturado en el fragor de la batalla pero sus soldados pudieron salvarlo. Cuando la artillería cayo, el general español decidió la retirada pero sus tropas se encontraban acorraladas contra el precipicio. Sin embargo Villagra logro romper las líneas araucanas y huyo junto a un reducido grupo de sus hombres, el resto pereció.  La victoria estaba asegurada pero 2000 indígenas habían muerto. Las fiestas posteriores dieron el tiempo suficiente a los europeos para evacuar Concepción. A principios de 1555 la despoblada ciudad fue saqueada y destruida. En sus restos, Lautaro pronuncia una memorable frase: “Yo soy Lautaro, que acabé con los españoles; yo soy el que los derroté en Tucapel y en la cuesta. Yo maté a Valdivia, y puse en huida a Villagrán. Yo les maté sus soldados; yo abrasé la ciudad de Concepción”. En los meses siguientes, la hambruna y la epidemia comenzaron a afectar a los araucanos. Los españoles aprovecharon la situación para  repoblar y guarnecer Concepción. Pero a fines de ese año, el toqui consiguió tomarla y destruirla a través de un hábil engaño,  simulo tener muchos menos soldados e incito a sus enemigos a presentar batalla en campo abierto.

A pesar de sus increíbles victorias, Lautaro no consiguió el apoyo de todos los loncos para su campaña contra Santiago, el corazón del poderío español en Chile. El araucano emprendió su camino hacia el norte con un reducido ejército pero confiaba que podría reclutar aliados aunque tuviera que obligarlos. Después de pequeños encuentros con las tropas hispanas, estableció su campamento cerca del Río Teno a mediados de 1556. Los soldados al mando de Pedro de Villagra, primo de Francisco, atacaron el emplazamiento pero fueron rechazados. Las bajas mapuches fueron casi totales y Lautaro decidió retroceder a reforzarse. Después de reunir miles de hombres, el toqui maltrato a sus nuevos aliados y en su mayoría lo abandonaron. Con sus tropas restantes estableció una fortificación a orillas del Rio Mataquito. Sus ex aliados fueron a decirle su ubicación a Francisco de Villagra que se dirigía hacia el Sur con 120 soldados y varios cientos de yanaconas.  En el amanecer del 30 de Abril de 1557, Villagra tenía todo listo para lanzar su ataque sorpresa. El desconcierto fue total ante la ofensiva española. Lautaro murió cuando salía de su hogar de un lanzazo. Su muerte significo la huida de los indios aliados pero los araucanos continuaron su resistencia. Horas después cientos de indígenas y yanaconas yacían en el campo de batalla pero solo unos pocos españoles habían caído. La cabeza de Lautaro fue exhibida en Santiago como símbolo de la victoria sin embargo sus tácticas perduraron en su pueblo que logro evitar mucho tiempo más la conquista aunque ningún líder posterior tuvo un genio militar similar.



Finalizo con un fragmento del poema épico “La Araucana” escrito por Alonso de Arcilla que participo en las batallas mencionadas como soldado español:

“Cosas diré también harto notables
de gente que a ningún rey obedecen,
temerarias empresas memorables
que celebrarse con razón merecen,
raras industrias términos loables
que más los españoles engrandecen
pues no es el vencedor más estimado
de aquello en que el vencido es reputado.”