La revolución de Espartaco

Escrito por intentodeobjetividad 21-01-2013 en General. Comentarios (0)
Lógicamente la rebelión de Espartaco en el corazón de la República Romana es más recordada que la revolución haitiana a pesar que termino en fracaso. Es innegable que ambas fueron épicas, comparten una esencia común donde oprimidos luchan contra sus opresores en inferioridad de condiciones pero triunfando, en el caso haitiano, o perdiendo honorablemente como sucedió en el romano.



En el siglo I A.C. Tracia que era un aliado de Roma y debía proveer tropas a su ejército, uno de esos soldados era Espartaco nacido en el año 109 A.C.  El tracio se desempeño como auxiliar en las legiones donde logro mejorar su estilo de lucha y aprender las tácticas latinas. Posteriormente deserto pero fue capturado y reducido a esclavo, obligado a trabajar en unas canteras de yeso. Su destino cambio cuando sus excelentes aptitudes físicas llamaron la atención del reclutador de gladiadores Léntulo Batiato que lo llevo a su escuela ubicada cerca de la ciudad romana Capua.

Espartaco sobresalió como un gran luchador logrando sobrevivir diversos enfrentamientos.  Él anhelaba su libertad y en el año 73 A.C.  junto a los galos Crixo y Enomao planeo una fuga donde alrededor de 70 gladiadores huyeron.  Afortunadamente pudieron interceptar un transporte de armas  y armaduras que se dirigía a la escuela de gladiadores. Después derrotaron a una pequeña fuerza romana enviada para capturarlos donde obtuvieron verdadero armamento romano. Rápidamente varios esclavos fugitivos se sumaron a las filas de los gladiadores. Los rebeldes se refugiaron en el Monte Vesubio, su modo de supervivencia era el saqueo a aldeas cercanas.



Italia no disponía de legiones porque estas estaban en Iberia reprimiendo la rebelión de Quinto Sertorio y en el Reino del Ponto donde enfrentaban a su rey Mitrídates VI. Esta situación no preocupo a los romanos que consideraban a la rebelión como una de las tantas que sucedían infructuosamente. Tres mil milicianos al mando del pretor Cayo Claudio Glabro fueron enviados al Monte Vesubio para asediar el campamento rebelde. Glabro subestimo a Espartaco porque ni siquiera fortifico su campamento que fue emplazado en la base del Vesubio. El tracio aprovecho la oscuridad de la noche y junto a sus soldados descendió con cuerdas desde las alturas del volcán Vesubio. La confusión reino en el emplazamiento romano donde murieron casi todos sus integrantes aunque su líder logro huir. Una segunda expedición romana corrió la misma suerte. Los esclavos aumentaron en número llegando a los 70 mil hombres.  

El gladiador rebelde aprovecho el invierno para disciplinar, entrenar y equipar sus tropas además de intentar afianzar su liderazgo. El radio de acción de los saqueos aumento ampliamente durante los cuales muchos dueños de esclavos eran asesinados. En la primavera del 72 A.C. las tropas abandonaron sus campamentos y se movilizaron al Norte para abandonar Italia. Espartaco planeaba huir a través del norte a tierras bárbaras para obtener la libertad de sus hombres. Como buen general sabia que sus aguerridos soldados poco podrían hacer contra todo el poderío de Roma, la derrota era solo cuestión de tiempo. El galo Crixo se separo de las filas rebeldes junto a alrededor de 30 mil hombres porque no compartía esa idea, ellos querían permanecer en Italia  y completar la venganza contra sus opresores.



El Senado Romano envió a dos legiones consulares a cargo de Léntulo y Gelio. Crixo fue derrotado y murió en batalla pero Espartaco logro increiblemente derrotar a ambas legiones. El terror se adueño de los corazones romanos, si la rebelión se extendía por los demás territorios seria imparable. Esclavos de toda la península itálica se sumaron al ejército de Espartaco supliendo la partida de Crixo. Los rebeldes continuaban avanzando hacia el norte italiano a través de los Montes Apeninos y evadiendo hábilmente a los romanos.  En el valle del Po, el cónsul  Craso Longino lo esperaba con un ejército aunque poco pudo hacer contra Espartaco. Ya no había obstáculo para la huida a tierras no romanas pero los esclavos envalentonados por tantas victorias quisieron volver al Sur y tomar la mismísima Roma. El tracio nunca abandonaría sus tropas. Tuvo que obedecer la decisión de su ejército incluso sabiendo que la capital romana era inexpugnable.  



La tarea de eliminar la rebelión fue encargada al pretor Craso, el romano más rico, que rápidamente acepto la tarea. Dirigía a 50 mil soldados romanos desmoralizados por las victorias rebeldes. En el 71 A.C. los seguidores de Espartaco avanzaban hacia Roma y Craso dividió sus tropas en dos grupos: el principal era dirigido por él  y el secundario era comandado por su ayudante Mummio. La idea de Craso era resistir el embate rebelde y contraatacar cuando sus refuerzos destrocen la retaguardia enemiga. Mummio ataco impetuosamente creyendo que podría solo pero fue derrotado por Espartaco. Craso restableció la disciplina de su ejército cuando ordeno matar a uno de cada diez desertores y, a pesar de la derrota de su ayudante, logro forzar el avance hacia el Sur de las tropas rebeldes.

Después de recorrer Campania, los esclavos rebeldes llegaron a Calabria donde Espartaco tuvo la idea de transportar parte de sus tropas a la isla de Sicilia  para  que comiencen una rebelión allí. Si conseguía su objetivo podría recibir refuerzos terrestres para derrotar a Craso o refuerzos navales para refugiarse edn la isla. Para cumplir este plan, Espartaco pacto con los piratas de Cilicia  que lo traicionaron después de cobrar su pago. Los rebeldes se encontraban en el pueblo Regio, posicionado en el extremo suroeste de Italia. Craso creo fortificaciones que se extendían de mar a mar en el istmo para forzar la rendición del tracio. La adversidad dividió a las filas  rebeldes y unos 30 mil hombres dirigidos por  Casto y Gaúnico lo abandonaron pero fueron derrotados por Craso poco después cuando intentaban huir cruzando las montañas. Espartaco demostró una vez su soberbia habilidad cuando rememoro una táctica que uso el cartaginés Anibal Barca. En la noche uso decenas de vacas disfrazadas como soldados para concentrar las tropas romanas en una zona de la fortificación mientras sus soldados atacaron masivamente por otra parte. Los rebeldes logaron evadir el cerco romano y llegaron a  Lucania.

Las legiones victoriosas de Cneo Pompeyo habían llegado desde Iberia y avanzaron hacia el Sur.  Lúculo, terrateniente macedonio, recibió la orden de desembarcar en Brindisi para atacar por el Este. Craso, enfurecido por su humillación y de compartir la victoria sobre los rebeldes, se movilizo rápidamente desde el Sur. Las tres fuerzas romanas contabilizaban 20 legiones, cerca de 120 mil hombres. Los rebeldes en poco tiempo estarían totalmente rodeados. Los seguidores del tracio se movieron al Este para intentar  cruzar el Mar Adriatico. Grecia e Iliria eran destinos donde podrían extender su rebelión o fugarse fácilmente,  sin embargo era imposible esta idea porque no contaba con barcos para transportar sus tropas. Poco después Espartaco se entero que Lúculo ya había desembarcado en Brindisi. Sin alternativas, los esclavos retrocedieron y se enfrentaron con Craso.



En el valle del Rio Silario se libro la última batalla de la llamada Tercera Guerra Servil. Los ejércitos eran similares en número, alrededor de 40 mil hombres, pero la diferencia radicaba en el displinamiento y armamento que poseían los romanos aunque el genio militar del tracio era inmenso. Cuando se sentían los vientos de guerra, Espartaco mató a su caballo y dijo "si venzo, no me faltara otro; si soy vencido, no lo necesitaré". Estaba dispuesto a luchar como un rebelde más aunque eso significara morir.  Craso tomo la iniciativa y ataco el campamento rebelde que estaba emplazado en una ladera. Los romanos mostraron rápidamente su superioridad en el combate cuerpo a cuerpo. Espartaco ataco masivamente un flanco pero fue repelido, como último intento trato personalmente de matar a Craso pero fue rodeado y asesinado. Los rebeldes continuaron luchando fieramente aunque finalmente rompieron filas. Murieron más de 30 mil esclavos y fueron capturados 6 mil, solo unos pocos pudieron fugarse. Las bajas romanas  resultaron mínimas, unos mil hombres. Los prisioneros fueron crucificados a lo largo de la Vía Apia desde Roma hasta Capua para demostrar el castigo que les esperaba a los que osaran rebelarse.



Craso tuvo que compartir su victoria con Pompeyo ya que este ultimo habia derrotado una pequeña fuerza rebelde remanente. El destino le tenia reservado un horrible destino al romano mas rico. Veinte años despues, en las lejanas tierras partas encontro su final cuando llevaba a la perdicion a un enorme ejercito romano. Despues de ser capturado, el avaro Craso fue obligado a morir bebiendo oro liquido.

Finalmente la gran revolución fue sofocada pero la economía italiana quedo destrozada, la perdida de mano de obra perjudico principalmente la agricultura. Por miedo a nuevas revueltas, las condiciones de vida de los esclavos mejoro progresivamente .Muchos fueron liberados, otros formaron parte del sistema de colonato donde recibían una parcela de tierra a cambio de parte de su cosecha.

Reivindiquemos a Espartaco como uno de los grandes generales de la historia, con simples esclavos y gladiadores pobremente armados logro derrotar en diferentes ocasiones al por entonces más poderoso ejército del planeta, las legiones romanas.  Su ejemplo de lucha es tan poderoso que llega hasta nuestros días, casi 2100 años después de esa gran gesta.