Intento de Objetividad

Fútbol y Política



El año pasado, muchos creyeron ingenuamente que la asunción del Gobierno de Cambiemos traería aparejado el famoso “diálogo y consenso”. Por lo menos, esa era una de sus promesas de campaña. Como se sabe, las pasiones no se apagan tan rápido y la grieta que divide kirchneristas de anti kirchneristas sigue presente. Peor aún,  se ahondó a niveles preocupantes. Aunque los sectores involucrados son minoritarios o eso me gustaría creer, eliminar esta división es una necesidad del Gobierno y  de nosotros como ciudadanos. Desde el fanatismo no se puede construir nada beneficioso para el conjunto del país.


En principio, es necesario que la política deje de ser un estadio de futbol y los partidos políticos sus equipos. Si queremos pensar en un equipo que este sea el celeste y blanco. Y que cada presidente sea un simple director técnico que no piense en el próximo campeonato sino en una construcción a largo plazo. El “largo plazo” es un concepto muy difícil para la dirigencia y para la sociedad actual que ve acelerados todos los tiempos. Como el DT piensa en el partido de la semana que viene, el político piensa en la elección del 2017.  Es sabido que los grandes países se construyeron, entre otras cosas, con políticas de Estado y no con gobernantes que quieren refundar el país cada década.


Otra consecuencia de esta “ futbolización” de la política es la visión maniquea del accionar de cada Gobierno. Hay que tratar de revalorizar los “grises” para no ver solo blanco y negro. Es verdad que la Justicia tiene muchas causas de corrupción kirchnerista y seguramente muchas terminen en condenas. Pero eso no puede significar que por esa razón, este mal estatizar  YPF  o  Aerolíneas o implementar la Asignación Universal por Hijo. Por otro lado, Macri tiene cuentas en paraísos fiscales pero eso no debería empaña el logro del gobierno de Cambiemos de la provincia de Buenos Aires implementando el boleto estudiantil gratuito.  La corrupción importa y debe ser juzgada. Sin embargo, las medidas que fueron un avance para el país deben mantenerse y reconocerse como buenas sin importar quien las haya ejecutado.


No nos conformemos con criticar y desacreditar a nuestros supuestos oponentes.  No disfrutemos más el sufrimiento del enemigo que nuestros aciertos. Este país va a avanzar cuando los errores ajenos  no sean los justificativos de los nuestros. Cuando las equivocaciones del otro no nublen sus aciertos. Cuando aceptemos que el otro puede tener la razón. Cuando disfrutemos el buen futbol más que los resultados de nuestro equipo.

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