Intento de Objetividad

La obsesión de la loba (cuento)

 Este es el segundo cuento que escribo, el primero  fue “El soñador”. A diferencia del anterior este tiene un ligero tinte político. Disfrútenlo.

 

 En las lejanas y frías tierras del Norte de Canadá vivían una loba y sus amadas crías. La loba protegía a muerte a sus preciados cachorros mientras transcurrían tranquilamente los días. Hasta que, haciendo su recorrida diaria en busca de comida, encontró una oveja que poco se diferenciaba de las demás pero que centraba la atención de la loba de una forma muy particular. El canido se abalanzo sobre la oveja intentando atraparla pero esta huyo hábilmente. Al día siguiente se repitió nuevamente esta situación pero esta vez la loba estuvo mucho más cerca de capturarla, logro herirla levemente pero igualmente logro escapar.

 La loba siempre había podido apoderarse de sus presas cuando se lo proponía pero esta rara oveja había logrado huir dos veces de sus garras. Al siguiente día la oveja no estaba y el animal se conformo matando sangrientamente a otra, adelantando lo que le haría a la huidiza oveja cuando la viera.  Esa noche era muy tranquila, la loba descansaba junto a sus crías esperando el amanecer para reemprender su búsqueda. Pero entre los arboles escucho unos ruidos, cuando el canido miro hacia allí se encontró con esa maldita oveja. Rápidamente se levanto y corrió hacia ella, la persiguió a través de  los arboles a toda velocidad pero fue en vano. La noche se alió con la oveja y la ayudo a esconderse. Una vez más la oveja logro huir, una vez más la loba fue burlada.

 El animal lleno de ira regreso a su guarida. Horas después, la loba partió hacia el encuentro final con esa oveja, decidida a eliminarla. Busco arduamente al mamífero pero no lo veía en ningún sitio, se alejo cada vez más de su guarida porque debía encontrarla y matarla. El día se oscureció y la loba  exhausta decidió dormir. Las luces del sol regresaron y la loba entablo nuevamente su búsqueda sin suerte, transcurrían semanas pero esa oveja seguía desaparecida mientras su furia crecía incesantemente.

 Finalmente el gran día llego, la loba diviso a su presa y se arrojo sobre ella. Esta vez la oveja no aporto mucha resistencia y fue fácilmente atrapada. Fue despedazada brutalmente por el furioso canido que quedo cubierto de sangre del difunto animal.  Luego la loba emitió un intenso aullido, celebrando la muerte de su enemigo. Nuevamente  en su guarida inicial, la loba vio a sus crías muertas. Sus otrora queridos cachorros eran indefensos y no sobrevivieron a tanto tiempo de abandono, ahora eran simples esqueletos. Pero eso no le importaba a la loba, ella había matado a esa detestable oveja y eso era lo único realmente valioso.

 No nos enzarcemos en la lucha contra un enemigo por mas odioso que este sea porque podemos transformarnos en seres horribles y terminar perdiendo lo que más quisimos.

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