Intento de Objetividad

La restricción a la compra de dólares y el aumento del impuesto rural

La reforma impositiva enviada desde el ejecutivo de la Provincia de Buenos Aires contempla, entre otros puntos, el revaluó de las tierras rurales y el aumento del impuesto al campo. Este tema provincial junto a la profunda restricción a la compra de dólares a nivel nacional necesita un análisis. Intentemos hacerlo desde el “Intento de objetividad” que pregona este blog.



Supongo que muchos de los que leen este texto sabrán mi postura política hacia el gobierno nacional, una postura opositora constructiva. Me parece primordial remarcar los múltiples errores de este gobierno pero es igual de importante apoyarlo en los innegables aciertos que tiene.  Con esto aclarado comencemos con el análisis propiamente dicho.

La provincia de Buenos Aires afronta un déficit fiscal que asciende a los 11.000 millones de pesos. Esta situación forzó al ejecutivo provincial a enviar a la Legislatura una ley de reforma impositiva para recaudar fondos, principalmente a través de un aumento de impuestos al campo y un permiso de endeudamiento. Esta ley incluía modificaciones a la valuación de tierras rurales y al impuesto inmobiliario rural, cambios en Ingresos Brutos, sellos, Impuesto Automotor y eliminaba ciertos beneficios fiscales, además permitía un mayor endeudamiento provincial.
 
El oficialismo hizo pesar su mayoría en el Senado provincial y le dio media sanción a la ley en una sesión signada por enfrentamientos entre ruralistas que intentaban parar la sesión y militantes de la Campora. La ley tuvo un trámite mucho más dificultoso en la Cámara de Diputados provincial donde el kirchnerismo posee la primera minoría y necesita presencias opositoras para lograr quórum.  En las sesiones convocadas los opositores se negaban una y otra vez a bajar al recinto, ninguna de las tantas negociaciones logro destrabar esta situación.  Lamentablemente el Frente Amplio Progresista, la UCR y los peronistas disidentes prefirieron mantener su buena relación con los ruralistas y ser funcionales a los intereses de la oligarquía rural.

Frente a esta situación, el Ministro de Economía nacional Hernán Lorenzino sugirió al gobernador Daniel Scioli imponer por decreto el revaluó de tierras rurales.  Scioli finalmente lo decreto y rompió su buena relación con los ruralistas que incluso en los momentos más álgidos de 2008 había mantenido.  Ayer el oficialismo pudo lograr el quórum para tratar la ley, ya sin el artículo sobre revaluó de tierras. La ley de reforma impositiva obtuvo con amplia mayoría la media sanción en diputados, el FAP logro rechazar en la votación particular el cobro de impuesto a las cooperativas. Rápidamente pasó al Senado donde fue aprobada. Con esta ley el ejecutivo provincial recaudara 2.400 millones de pesos y aumentara su capacidad de endeudamiento en 2000 millones de pesos.  Las arcas nacionales también aumentaran  su recaudación.

Desde las entidades rurales se critico duramente el “Impuestazo”. No puede llamarse impuestazo a una ley que actualiza la revaluación de tierras que se mantenía en valores irrisorios y que aumenta el impuesto por hectárea en forma leve y progresiva. Además el 62 % de los productores pagara la misma cantidad de impuesto que antes de sancionada la ley. Entonces ¿Por qué tanta queja de Biolcatti y compañía? Simplemente la oligarquía rural no quiere pagar los impuestos que les corresponde.



Hace varios meses que el país afronta una fuga de dólares. En el último periodo se aplicaron restricciones a su compra para evitar la devaluación del peso y poseer los suficientes dólares para pagar la deuda. ¿Por qué una persona compra dólares? Para ahorrar sin perder dinero por la inflación, para comprar ciertos bienes como, por ejemplo, propiedades y además una buena parte de los dólares los compran especuladores que desean ganar dinero (creen que se viene una gran devaluación). Hermes Binner dijo acertadamente esta semana: "La gente va al dólar porque tiene desconfianza en la marcha del país". Definitivamente entre los argentinos no hay confianza en la moneda nacional, el peso argentino.

Hay diversos errores en materia económica que generaron esta situación y quizás la restricción a la compra de dólares es solo una solución a corto plazo que no resuelve el problema de fondo. Pero no podemos obnubilarnos y apoyar los cacerolazos de los sectores ricos de la sociedad que se quejan porque no pueden comprar dólares. No podemos ser funcional a estos sectores y reclamar la eliminación de las restricciones a la compra de dólares cuando sabemos que eso sería catastrófico para el país.

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