Intento de Objetividad

Los indiferentes

Una parte importante de la población, principalmente los sectores jóvenes, tienen indiferencia hacia la política. Podemos diferenciar dos grandes grupos de indiferentes, por un lado los “desinteresados” y por el otro los “desilusionados”. Analicémoslos.



Los “desinteresados”: su visión sobre los políticos no es ni buena ni mala, les interesa tan poco el asunto que no tienen una opinión formada. Erróneamente piensan que las acciones gubernamentales no les modifican sustancialmente sus vidas y por eso las ignoran. Es un error total, las decisiones políticas afectan todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, desde el precio que pagamos por el pan hasta la calidad del servicio del colectivo que tomamos o del hospital que visitamos asiduamente.

Los “desilusionados”: los anteriores pueden ser perdonables en cierto modo pero este grupo no, les interesa la política y tienen una opinión formada pero no se involucran porque creen falsamente que toda la clase política solo piensa en su bienestar propio y no en la sociedad. Piensan que criticando a todo y a todos desde el sillón de su casa pueden modificar algo. Claramente no es así, hay una minoría política que realmente se preocupa por el bienestar general y si realmente fueran todos pésimos políticos este grupo seria cómplice de ellos porque los critican pero no intentan cambiar.

Recordemos un hecho histórico, hace casi 66 años las fuerzas armadas intervenían una vez más en la vida política argentina. Caía el gobierno que destino el 20 % del PBI a la educación, redujo la desocupación al 5 %, estableció la  Ley del salario mínimo, vital y móvil y que tuvo innumerables logros más. Obviamente me refiero al derrocamiento de Artulo Illia donde la indiferencia ciudadana jugó un papel fundamental.

Está claro que cada persona apolítica, sin importar sus razones, es perjudicial para la sociedad en su conjunto. La masiva participación cívica en la política es la que permite una mejor clase dirigente y, por ende, un mejor oficialismo y una mejor oposición. La participación en política permite una mejor democracia.

Lamentablemente hay sectores de nuestra sociedad que debido a la falta de educación o de recursos económicos no tienen la posibilidad de pensar en política. Simplemente porque no tienen tiempo de hacerlo o no lograron obtener el conocimiento suficientemente para analizar hechos políticos. Ellos no son culpables de su indiferencia, la inacción del Estado lo es. No los critico porque su falta de participación política es perfectamente entendible.

Por último, el objetivo de este post es claro, convocar a cada uno a involucrarse en política. No importa si lo hacen en las filas kirchneristas, socialistas, macristas o donde sea, mientras sientan que sus dirigentes los representan.


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